A veces, para que el bosque crezca más fuerte, hay que limpiar el sotobosque.

Regresé a Linux después de casi 10 años. En este mayo de 2026, mi laboratorio creativo habita en Fedora 44. Mi estación de trabajo, xapono (un IdeaPad con Ryzen 5), es hoy el testimonio de cinco meses de estudio, optimización y, sobre todo, de disfrutar lo que representa volver a algo valioso: La Soberanía Tecnológica.

No es una consigna vacía; para mí es autonomía individual y rigor técnico. Después de años habitando ecosistemas cerrados, hoy ejerzo mi derecho de jardinero digital: conocer mis herramientas, reparar mi hardware y ser el único dueño de mi cosecha de datos.

Si Stallman es el profeta y Torvalds el arquitecto del núcleo, los más geeks somos los artesanos. Usamos el código para construir un futuro donde la tecnología sirve a la vida, no a una ideología. En mi Jubileo 5.0, disfruto la capacidad técnica de ejercer soberanía: la territorial y la de decisión.

Las raíces de WanadiGeek ya tienen el suelo más fértil posible.